En México las primeras convocatorias de Mr Ericsson han levantado polémica y una andanada de críticas por la inclusión de jugadores naturalizados mexicanos, es decir futbolistas que nacieron en paises distintos a México pero que ahora tienen la nacionalidad mexicana por derechos adquiridos, y que según la reglamentación oficial de FIFA, al no haber jugado antes con la selección de su país natal en torneo oficial pueden alinearse reglamentariamente.
La verdad es que poco se discute la calidad que tengan dichos elementos como Naelson Sinha, Leandro Augusto, Matías Vuoso o el Guille Franco; pasa más por una situación de orgullo y nacionalismo, y cabe aclararlo también es cuestión de resultados.
Si estos jugadores resuleven la situación ni quién diga nada, como muestra que tal el caso de Nery Castillo y toda la polémica que se armo en torno a su convocatoria, pero cuando metió aquel Golazo contra Brasil todo México saltó (más bien saltamos) del asiento gritando por el mexicano Castillo y su gran habilidad.
Pero si México no saca los triunfos ya sabemos lo que le espera al Mr Ericsson, una andanada de críticas y casi casi tomatazos, si no preguntenle a Aguirre como le fue con la convocatoria de Caballero en el 2002, otro gran jugador pero que nada más no pudo demostrar lo que traía en sus botines portando la verde.
Volteando hacia afuera no somos el único rincón del mundo donde esto es polémica, la FIFA ha propuesto una regla de la que poco hemos oido hablar el “6+5″. Esta regla consiste básicamente en que el equipo de un club empiece un partido con al menos 6 jugadores que podrían conformar la selección nacional del país en el que el club está domiciliado.
Palabras de Joseph Blatter al respecto: “A través de los años y las décadas, al fichar a más y más jugadores extranjeros, los clubes han perdido gradualmente su identidad, primero localmente y regionalmente, y ahora incluso en el ámbito nacional, puesto que en algunos casos todos los jugadores provienen del extranjero, y aun de otro continente”, señaló Blatter. “Los jugadores jóvenes pierden su motivación al tiempo que disminuyen sus perspectivas de poder jugar algún día en el primer equipo de su club favorito. Las competiciones entre clubes poderosos con premios pecuniarios exorbitantes para los clubes participantes han marcado una sociedad de dos estratos en muchos países al tiempo que se ha ampliado la brecha entre los que tienen y los que no tienen. Solo dos o tres equipos se disputan el título de campeonato, todos los demás clubes luchan por no ser relegados”.
Esta regla sería una buena solución, actualmente anda de boca en boca y como buena ley se anda calentando con las diferentes federaciones, aunque bueno ya sabemos que aquí en México la FIFA propone y los dueños disponen.






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